En sus pupilas se podían divisar perfectamente las imágenes que estaban pasando por su mente, siempre he oído decir que las ojos son el espejo del alma y en ese momento comprendí exactamente lo que quería decir esa expresión, las imágenes de los buenos momentos vividos se sucedían una tras otra, sin ningún orden lógico o cronológico, aun muestra más del huracán de emociones que le habían llevado a un estado próximo a la embriaguez. Una embriaguez que le había sumido en un estado de shock que le impedía moverse, su rostro estaba vacío de expresión no había vida a su alrededor, todo lo que le rodeaba parecía inerte, inanimado como si el dios cronos hubiera decido tomarse un descanso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario