jueves, 14 de octubre de 2010

Siempre creí que ese alma gemela que me correspondía andaba por ahí, a veces incluso podía sentirlo, solo tenía que buscar hasta encontrar o sentarme a esperar que llegase. Opté por buscar, buscar esa mitad, ese cachito que faltaba por habitar en mi corazón sin encontrar resultado alguno. Entonces me senté a esperar con la esperanza mínima, con el pensamiento cambiado, pensando que ese alguien no existía, con miedo y pánico a la soledad.

Hace unos meses cuando lo daba todo por perdido, cuando dejé de creer en todo eso, un ángel apareció, era mi otra mitad, no podía creerlo, todo por cuanto luché, todo cuanto busqué, todo cuanto soñé, era el ángel de mis sueños. La vida me brindaba con una oportunidad que no dudé en aprovechar. Era lo mas bonito que me había sucedido nunca, un sentimiento con tanta fuerza que parecía irreal, el amor empezaba a entrar en mi vida. Ese famoso gusanillo revoloteaba mi estomago con intención de anidar en él, rasgando una sonrisa constante en mi rostro. Me había enamorado a la velocidad que deja la estela de una estrella fugaz....

No hay comentarios:

Publicar un comentario